entre periódicos, olores a culo y sobaco
y mi café agrio
voy todas la mañanas por el desayuno a la calle seis y wall
hago fila como los demás
y pienso cómo sería mi vida
sin la asistencia pública
o las pastillas psicotrópicas
que me da el Hospital General
cada día dos del mes.
Soy feliz en este ambiente
caminando a la sombra de edificios
mi vida es de cartón
y mi única angustia
es cuando cierran el lugar donde compro
mis botellas de barato vino.
Mujeres van y vienen por estas calles sin dientes
sin deseos de vivir a la hora de siempre
y yo les digo con mi gran experiencia
de bipolar reconocido no teman
en mi casa de campaña
hay música, cigarrillos, vinos
y un gran pene sucio que las espera de las siete en adelante...

